Chicostation, El payaseo del enano calenturiento del truchostation
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Hay que ver cómo últimamente Carlos Rocabado (teniendo la edad que tiene), está propasándose frecuentemente en el trato con las chicas, principalmente con Oriana. Yo lo he notado muy confianzudo con ella y hasta podría decirse que de forma disimulada y descarada, se le ha dado por intentar “flirtear mediáticamente” con la Oriqueso.
A Carlos se le nota a leguas como que le había gustado “toquetear” la “carne fresquita”, y cuando tiene que hacerlo tanto con Oriana como con Anabel, se le nota nítidamente que lo hace en forma intencionada, torpe e innecesaria (yo diría que casi forzada para agarrar o palpar más de la cuenta, sin considerar que Anabel y Oriana son casi unas lolas chiquillas que todos las vimos crecer).
En Chicostation, y si mal no recuerdo Carlos Rocabado es el que funge como productor general de dicho espacio, pero eso no justifica para nada que tenga que extralimitarse mediáticamente con las chicas. Varias veces he notado que Carlos trata de tenerla cerquita a Oriana para oler hasta su fragancia, tocar su cabello, abrazarla, tomarla de la mano, tomarla de la cintura, levantarla, hurgarla, etc., etc.
Una vez, no sé si por descuido o porque estaba calentón el “petiso (de mierda)” se le dio por morderle suavemente una de las orejas a Oriana, a lo que ella sorprendida gritó dócilmente Auuuuu…..¿…?. Pero lo de verdad lamentable y que me colmó la paciencia y marcó el límite de lo tolerable, es que en días pasados (más propiamente la tarde del día viernes 10 de Abril), ví que a Oriana la forzó a tenerla sentada sobre sus piernas (al estilo Santa Claus), mientras éste la abrazaba deleitándose al tener sometido todo el cuerpo de Oriana sobre si, lo hizo contra su voluntad, (eso ya expresaba una acción y conducta grotesca e inapropiada para un espacio infantojuvenil, ya que es una actitud del tipo y contexto netamente sexual, porque ella es una joven y no una niña), se notaba que ella estaba incomoda por ello, pero no tuvo el suficiente valor de ponérsele al frente y decirle que no aceptaba ser tratada y manejada como un simple objeto, una linda muñequita de felpa, o lo peor, una simple mascota.
Lo peor de todo es que aparentemente pareciera que a Oriana no le indigna ni disgusta ser tratada así de esa forma grotesca, Ni le preocupa recibir ese tipo de tratos por parte de Carlos Rocabado. Hasta daría la impresión de que a ella le parecieran de lo más “normal”. O quizás por su juventud, inocencia o quizás hasta su ingenuidad e inexperiencia, no se da cuenta de las “segundas intenciones” de Carlos al hacer ello. Oriana no se da cuenta de la patética imagen que proyecta ante la teleaudiencia con esa magra, dócil y sumisa actitud.
Sinceramente creo que ella, tanto como Anabel, no tienen suficiente autoestima, o lo tienen muy bajo. Oriana no se da su lugar, ni mucho menos, se hace respetar como mujer, y permite fácilmente el ser usada y hasta “manoseada” para que el “negro” Carlos Rocabado pueda arbitrariamente regodearse con ella en sus faldas o cargándola como si fuera un muñeco o un costal de patatas.
Francamente yo no creo que sería capaz, ni tendría la desfachatez o “frescura” de sentarla en mis rodillas a una de mis compañeras de trabajo, ni mucho menos, creo que alguna de ellas lo permitiera, porque en todo equipo de trabajo siempre debe existir ante todo, un respeto mutuo, consideración y sobre todo los necesarios LÍMITES, mucho más cuando se trata de figuras públicas que puedan proyectar mediáticamente conclusiones erróneas y provocar despertar el morbo de la gente.
Carlos Rocabado por una parte, intenta bajarles el perfil y el autoestima a las chicas, tildándolas de flacucha, larga, altota, larguirucha, enana, petisa, yuca, cara de papel, baja, chata, etc. con el fin de hacerlas sentirse menos de lo que son, y luego poder manipularlas para satisfacer sus majaderías y libidinoso accionar.
Es magro e insensato que Carlos Rocabado se esté comportando ultimamente como un miserable “viejo verde”, molestando irrespetuosamente a sus bellas compañeras de trabajo, Si no fuera porque aún estas malas actitudes pueden ser reflexionadas y corregidas a futuro (y espero que así sea), hasta me atrevería a afirmar que existe indicios de algún grado de acoso sexual hacia las chicas del chicostation.
Que conste que eso es lo que proyecta y me induce a pensar tras lo que percibo como teleespectador de dicho programa.
A Carlos se le nota a leguas como que le había gustado “toquetear” la “carne fresquita”, y cuando tiene que hacerlo tanto con Oriana como con Anabel, se le nota nítidamente que lo hace en forma intencionada, torpe e innecesaria (yo diría que casi forzada para agarrar o palpar más de la cuenta, sin considerar que Anabel y Oriana son casi unas lolas chiquillas que todos las vimos crecer).
En Chicostation, y si mal no recuerdo Carlos Rocabado es el que funge como productor general de dicho espacio, pero eso no justifica para nada que tenga que extralimitarse mediáticamente con las chicas. Varias veces he notado que Carlos trata de tenerla cerquita a Oriana para oler hasta su fragancia, tocar su cabello, abrazarla, tomarla de la mano, tomarla de la cintura, levantarla, hurgarla, etc., etc.
Una vez, no sé si por descuido o porque estaba calentón el “petiso (de mierda)” se le dio por morderle suavemente una de las orejas a Oriana, a lo que ella sorprendida gritó dócilmente Auuuuu…..¿…?. Pero lo de verdad lamentable y que me colmó la paciencia y marcó el límite de lo tolerable, es que en días pasados (más propiamente la tarde del día viernes 10 de Abril), ví que a Oriana la forzó a tenerla sentada sobre sus piernas (al estilo Santa Claus), mientras éste la abrazaba deleitándose al tener sometido todo el cuerpo de Oriana sobre si, lo hizo contra su voluntad, (eso ya expresaba una acción y conducta grotesca e inapropiada para un espacio infantojuvenil, ya que es una actitud del tipo y contexto netamente sexual, porque ella es una joven y no una niña), se notaba que ella estaba incomoda por ello, pero no tuvo el suficiente valor de ponérsele al frente y decirle que no aceptaba ser tratada y manejada como un simple objeto, una linda muñequita de felpa, o lo peor, una simple mascota.
Lo peor de todo es que aparentemente pareciera que a Oriana no le indigna ni disgusta ser tratada así de esa forma grotesca, Ni le preocupa recibir ese tipo de tratos por parte de Carlos Rocabado. Hasta daría la impresión de que a ella le parecieran de lo más “normal”. O quizás por su juventud, inocencia o quizás hasta su ingenuidad e inexperiencia, no se da cuenta de las “segundas intenciones” de Carlos al hacer ello. Oriana no se da cuenta de la patética imagen que proyecta ante la teleaudiencia con esa magra, dócil y sumisa actitud.
Sinceramente creo que ella, tanto como Anabel, no tienen suficiente autoestima, o lo tienen muy bajo. Oriana no se da su lugar, ni mucho menos, se hace respetar como mujer, y permite fácilmente el ser usada y hasta “manoseada” para que el “negro” Carlos Rocabado pueda arbitrariamente regodearse con ella en sus faldas o cargándola como si fuera un muñeco o un costal de patatas.
Francamente yo no creo que sería capaz, ni tendría la desfachatez o “frescura” de sentarla en mis rodillas a una de mis compañeras de trabajo, ni mucho menos, creo que alguna de ellas lo permitiera, porque en todo equipo de trabajo siempre debe existir ante todo, un respeto mutuo, consideración y sobre todo los necesarios LÍMITES, mucho más cuando se trata de figuras públicas que puedan proyectar mediáticamente conclusiones erróneas y provocar despertar el morbo de la gente.
Carlos Rocabado por una parte, intenta bajarles el perfil y el autoestima a las chicas, tildándolas de flacucha, larga, altota, larguirucha, enana, petisa, yuca, cara de papel, baja, chata, etc. con el fin de hacerlas sentirse menos de lo que son, y luego poder manipularlas para satisfacer sus majaderías y libidinoso accionar.
Es magro e insensato que Carlos Rocabado se esté comportando ultimamente como un miserable “viejo verde”, molestando irrespetuosamente a sus bellas compañeras de trabajo, Si no fuera porque aún estas malas actitudes pueden ser reflexionadas y corregidas a futuro (y espero que así sea), hasta me atrevería a afirmar que existe indicios de algún grado de acoso sexual hacia las chicas del chicostation.
Que conste que eso es lo que proyecta y me induce a pensar tras lo que percibo como teleespectador de dicho programa.
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