
El programa Posdata que actualmente se emite por la señal de Cadena A, es en realidad un obtuso espacio oligofrénico mas (de los muchos que hay por todos los medios oligarcas), que en la actualidad tristemente ha pasado a ser solo una palestra mediática opositora radical de ultranza, al gobierno popular que preside el indio Evo Morales.
Resulta ciertamente indigno y lamentable la actitud antiética y parcial con la que se desempeña su creador y conductor; Juan Carlos “el ñoño” Arana, quien no pasa de ser solo un soberano pelmazo que en su pobre imaginario se conceptúa a sí mismo como un "idóneo" en todo lo que hace, y lo peor de todo, es que también al igual que otros mediocres comunicadorcillos televisivos o radiales baratos, se cree conocedor y poseedor de la verdad absoluta, sin embargo, solo es un miserable individuo prosaico, hipócrita e incoherente, a quien por cierto le gusta despachurrar soliloquiando con su parloteo recalcitrante e intrascendente en casi todo su patético programa Posdata.
El “ñoño” Arana es otro mas de los muchos mercenarios televisivos de la legión de mediáticos opositores a Evo Morales y a todo su equipo de gobierno, y cuya oferta televisiva es verdaderamente pobrísima y hasta repugnante, porque lleva consigo un afán insurgente y desestabilizador que ha sido impuesto por sus patrones de los sectores de poder regional del oriente, que tienen en los propietarios de los medios oligarcas (radio, TV y prensa) como a sus mas cercanos allegados ideológicos y políticos.
Lo que ofrecen los medios oligarcas en la actualidad parece ser una competencia en demostrar cuan ladinos en lo villanesco se pueda ser (hasta contra su misma patria), ofreciendo constantemente una inefable tiranía mediática que está destinada a mostrar y proferir puras sandeces y burreras que son insidiosas hasta el grado máximo del colmo, y que además se pasan levantando injurias sobre supuestos o trascendidos, degradando todo en un runrún inútil y rutinario que pretende con mucha saña sofocar la mente de la gente.
Los telespectadores estamos asqueados y hartos de ver semejante porquería como oferta televisiva en todos los medios oligarcas (Unitel, ATB, Red UNO, Bolivisión, Cadena A, PAT, Megavisión, Gigavisión, Full TV, Activa TV, etc.), porque su pobre propuesta es redundante en el absurdo y con un alto tenor de contenido focalizado en confrontar al país y crear el desaliento y pesimismo en la población nacional, a lo cual, obviamente el pueblo todo ya ha dado su total reprobación, sin embargo, todo esto es parte de una guerra sucia mediática (quizás la madre de todas las batallas) en la cual la oligarquía burguesa de la derecha nacional nos tiene sumidos a todos en una dictadura mediática impuesta por ellos mismos , y que además está obstinada en confundir, desinformar, manipular la realidad objetiva, para con ello imponer su mentirosa visión sectaria, y así poder favorecer los mezquinos intereses de sus propietarios y allegados políticos del neoliberalismo (miente…..miente... que algo queda).
La oligarquía burguesa de la derecha nacional se ha propuesto sobar (si es posible hasta el embrutecimiento) la mente del televidente boliviano común, con su hostigamiento permanente a través de toda su artillería mediática oligarca (radio, TV y prensa) para bombardearle por todos lados con su ominoso show político sectario para pretender socapar por medio de sofismas los verdaderos afanes sediciosos y separatistas que justamente han urdido y promueven ellos (los poderosos jerarcas oligarcas del oriente) y que tienen en la autonomía departamental logiera oligarca, como su única opción y vía para defender sus riquezas e intereses mal habidos (plata, latifundios, monopolios, etc.) despojados al pueblo boliviano durante las épocas de las dictaduras militares y la mafiocracia neoliberal.
Entre los tránsfugas y mercenarios mediáticos se encuentran muchos leguleyos, periodistas, comunicadores, economistas, curas, escribidores, artistas, charlatanes, demagogos, etc. (Juan Claudio Lechín, José Pomacusi, Humberto Vacaflor, Gonzalo Chávez, Juan Carlos Arana, Carlos Mesa Gisbeth, José Gramunt de Moragas, el pha’jla (pelado) Carlos Valverde Bravo, Eduardo Pérez Iribarne, Roberto Barbery, Julio Cesar Caballero, Juan Cariaga, Jorge Tejerina, Agustin Echalar, Mariam Nazrala, Sisy Añez, Jorge y Carlos Arias junto a todo su clan, Jhon Arandia, Cayetano Llobet, Jimena Antelo, etc.) quienes no se cansan de desacreditar y denigrar las políticas de cambio que promueve el actual régimen del indio Evo Morales, ya que ellos profesan una fe ciega al neoliberalismo como si fuera su dios pagano, y que ésta está personificado justamente en los sectores de poder regional del oriente (prefectura Ruben Costas, Comité Cívico el bosnioserbiocroatakosovarsantacruceño Branco Marinkovic, CAINCO, CAO, empresarios, latifundistas, ganaderos, CONALDE, etc.), tanto así, que se han convertido en adoradores de la oligarquía burguesa de la derecha nacional y únicamente les son fieles, sumisos, obedientes y leales a los mandatos de sus amos y patrones, quienes al mostrarles sus óbolos y prebendas (muchos dólares $Us$) logran que éstos sus lacayos se les arrimen como perros falderos rabeando la cola.
En la televisión boliviana y en la vida actual reina la politiquería barata, y por sobre todo los mercenarios mediáticos que están vendidos a los grupos de poder de la oligarquía burguesa de la derecha nacional, cuya lealtad pertenece a poderes fuera de la nación (el imperialismo yanqui y las transnacionales).
Volviendo a lo del “ñoño” Arana, debo decir que este sujeto comenzó mediáticamente bastante joven, siendo animador de discjockey (d.j.) en algunas amplificaciones y discotecas metropolitanas, creo que alguna vez lo vi de “chango” en la otrora discoteca “hipopótamo” (quizás allí sí era un requisito necesario ser de buen diente y algo rechoncho, no sé….). De entre los medios televisivos por los cuales pasó están: ATC (canal 6, creo que era un acrónimo de A Todo Color), donde inicialmente leía las noticias en el informativo central “Noticias El País” junto a Patricia Coca (hoy en “agenda femenina”) y de comentarista opinador estaba el petulante Cayetano Llobet. Por esas épocas muchos “grandes” de la comunicación pasaron o estaban en ese medio, dentro de los que recuerdo podría nombrar a Perico Perez, Micky Jiménez, Cucho Vargas, Lalo Lafaye, Toto Quezada, Chacho Arraya, etc. A inicios de los 90’s condujo un programa que se llamó “Noche y Día” junto a Cucho Vargas y se emitía al filo de la media noche, brindando un compendio noticioso y farandulero de entretenimiento. A mediados de los 90’s se unió al proyecto PAT y su productora “independiente”, que por esos tiempos era aún solo un proyecto llevado adelante por un equipo entusiasta de periodistas que hacían el noticioso central para el canal del estado boliviano TVB y la privada nueva red Bolivisión, tiempo después el “ñoño” Arana se independizó y creó su propia productora y publicitaria denominada “Imagen Virtual” y puso su programa Posdata al aire por TVB donde se mantuvo vigente por varios largos años, gracias a la estrecha amistad e influencias con los administradores y gerentes (de turno) que ponían los gobiernos neoliberales como responsables de la televisora del pueblo boliviano (que además por esos tiempos era cualquier cosa menos TV boliviana, dado su magra y paupérrima programación de puro enlatado foráneo). Al salir el “ñoño” Arana de TVB a mediados del 2006 se lo vio “rodando” por diferentes medios privados oligarcas como ser PAT, después se retiró a Bolivisión y por último se enroló a Cadena A.
Pareciera que al “ñoño” Arana se le ha pasmado el cerebro de tanto rodar, ya que su propuesta mediática no tiene nada que ver con lo que ofrecía su programa antes, durante toda la era neoliberal (al menos no recuerdo para nada el tinte político que hoy tiene su exasperado espacio oligofrénico). Posdata, hoy en día es una magra parodia o remedo a lo que hacía Cayetano Llobet con su “Momento de opinión” y lo que hacen ahora muchos otros ramplones mediáticos.
Nunca antes en toda la historia de Posdata pude observar lo que ahora está ocurriendo con el programa y con su botijón conductor el “ñoño” Arana, quien al presente ha convertido todo su espacio televisivo en un magro sector dedicado casi íntegramente en rendirle pleitesía a la plutocracia oligarca oriental, para quienes trabaja a cambio de patrocinio, auspicios comerciales y cobertura mediática que le puedan dar hoy en Cadena A.
Es por esa razón que actualmente se ve a un “ñoño” Arana muy distinto, ya que rápidamente se ha vuelto un experto en fruncir el ceño, mostrándose así mismo como a un individuo irreverente, mordaz, vehemente que en forma estentórea se expresa fiera y tozudamente para atacar en forma frontal la política estatal que lleva el actual régimen de Evo Morales, como también, a los personeros gubernamentales y a la persona del mismo presidente de la república. El “ñoño” Arana ha armando la pauta de su programa Posdata para darle un contexto y sentido enteramente de plano político opositor de ultranza, brindando cobertura mediática casi en exclusiva a cuanto adversario o detractor político tenga la actual administración del indio Morales.
Es de lo más común ver en este tipo de programas de “análisis y opinión política” (que en realidad no es otra cosa que simple y estúpida manipulación política mediática) que tienen como “invitados” (de set) a una seguidilla de individuos y pelafustanes que gozan de amplia cobertura mediática en todos los demás medios oligarcas para roznar todos sus embustes, haciendo correr puros rumores siniestros en su chata campaña de intrigas y calumnias, y da la casualidad que éstos mismos están plenamente identificados con el neoliberalismo (y sus reciclados) que hoy están incrustados en los sectores de poder regional del oriente, la oligarquía burguesa nacional y los partidos políticos de oposición que pertenecen a la ultra derecha.
Cuando el actual régimen asumió el mando de la nación, que conste que el “ñoño” Arana por su programa Posdata fue uno de los primeros en bramar lloriqueando (cínica y en forma descarada reclamando patéticamente) que ya no les estaba llegando “lo que le correspondía por parte del gobierno” (por concepto de propaganda gubernamental), como si fuera una obligación que la administración de Evo Morales tenga que chauchitar (regalar) dadivas y prebendas a los medios o programas “independientes”, como lo hacían todos los gobiernos neoliberales de la mafiocracia para corromper, comprar conciencias, afinidad o simpatía de los mercenarios mediáticos.
Debido a tal desesperada situación seguro obligó al “ñoño” Arana a venderse o quizás regalarse a la burguesía logiera oligarca, para seguro poder mantenerse vigente por los medios oligarcas y limitarse a ser solo un pobre pelele o gazmoño mediático.
Para terminar, cabe recordar que Juan Carlos “el ñoño” Arana al dejar TVB (Televisión Boliviana Internacional) el año 2006 (televisora en la cual se difundió su espacio Posdata por el lapso de casi diez años), adeudaba una suma cercana a los U$ 50.000 (dólares americanos) a dicha institución televisiva del Estado Boliviano por concepto de compra de espacio televisivo que no había echo efectivo en los últimos meses de difusión. Sinceramente espero que Arana haya sido lo suficientemente leal, consecuente, honesto, hidalgo y justo para honrar sus deudas contraídas con la entidad televisora del pueblo boliviano TVB, que lo acogió por tanto tiempo y le dio la cobertura mediática a su espacio Posdata como para proyectarlo a nivel nacional y hacer crecer su productora independiente.
Resulta ciertamente indigno y lamentable la actitud antiética y parcial con la que se desempeña su creador y conductor; Juan Carlos “el ñoño” Arana, quien no pasa de ser solo un soberano pelmazo que en su pobre imaginario se conceptúa a sí mismo como un "idóneo" en todo lo que hace, y lo peor de todo, es que también al igual que otros mediocres comunicadorcillos televisivos o radiales baratos, se cree conocedor y poseedor de la verdad absoluta, sin embargo, solo es un miserable individuo prosaico, hipócrita e incoherente, a quien por cierto le gusta despachurrar soliloquiando con su parloteo recalcitrante e intrascendente en casi todo su patético programa Posdata.
El “ñoño” Arana es otro mas de los muchos mercenarios televisivos de la legión de mediáticos opositores a Evo Morales y a todo su equipo de gobierno, y cuya oferta televisiva es verdaderamente pobrísima y hasta repugnante, porque lleva consigo un afán insurgente y desestabilizador que ha sido impuesto por sus patrones de los sectores de poder regional del oriente, que tienen en los propietarios de los medios oligarcas (radio, TV y prensa) como a sus mas cercanos allegados ideológicos y políticos.
Lo que ofrecen los medios oligarcas en la actualidad parece ser una competencia en demostrar cuan ladinos en lo villanesco se pueda ser (hasta contra su misma patria), ofreciendo constantemente una inefable tiranía mediática que está destinada a mostrar y proferir puras sandeces y burreras que son insidiosas hasta el grado máximo del colmo, y que además se pasan levantando injurias sobre supuestos o trascendidos, degradando todo en un runrún inútil y rutinario que pretende con mucha saña sofocar la mente de la gente.
Los telespectadores estamos asqueados y hartos de ver semejante porquería como oferta televisiva en todos los medios oligarcas (Unitel, ATB, Red UNO, Bolivisión, Cadena A, PAT, Megavisión, Gigavisión, Full TV, Activa TV, etc.), porque su pobre propuesta es redundante en el absurdo y con un alto tenor de contenido focalizado en confrontar al país y crear el desaliento y pesimismo en la población nacional, a lo cual, obviamente el pueblo todo ya ha dado su total reprobación, sin embargo, todo esto es parte de una guerra sucia mediática (quizás la madre de todas las batallas) en la cual la oligarquía burguesa de la derecha nacional nos tiene sumidos a todos en una dictadura mediática impuesta por ellos mismos , y que además está obstinada en confundir, desinformar, manipular la realidad objetiva, para con ello imponer su mentirosa visión sectaria, y así poder favorecer los mezquinos intereses de sus propietarios y allegados políticos del neoliberalismo (miente…..miente... que algo queda).
La oligarquía burguesa de la derecha nacional se ha propuesto sobar (si es posible hasta el embrutecimiento) la mente del televidente boliviano común, con su hostigamiento permanente a través de toda su artillería mediática oligarca (radio, TV y prensa) para bombardearle por todos lados con su ominoso show político sectario para pretender socapar por medio de sofismas los verdaderos afanes sediciosos y separatistas que justamente han urdido y promueven ellos (los poderosos jerarcas oligarcas del oriente) y que tienen en la autonomía departamental logiera oligarca, como su única opción y vía para defender sus riquezas e intereses mal habidos (plata, latifundios, monopolios, etc.) despojados al pueblo boliviano durante las épocas de las dictaduras militares y la mafiocracia neoliberal.
Entre los tránsfugas y mercenarios mediáticos se encuentran muchos leguleyos, periodistas, comunicadores, economistas, curas, escribidores, artistas, charlatanes, demagogos, etc. (Juan Claudio Lechín, José Pomacusi, Humberto Vacaflor, Gonzalo Chávez, Juan Carlos Arana, Carlos Mesa Gisbeth, José Gramunt de Moragas, el pha’jla (pelado) Carlos Valverde Bravo, Eduardo Pérez Iribarne, Roberto Barbery, Julio Cesar Caballero, Juan Cariaga, Jorge Tejerina, Agustin Echalar, Mariam Nazrala, Sisy Añez, Jorge y Carlos Arias junto a todo su clan, Jhon Arandia, Cayetano Llobet, Jimena Antelo, etc.) quienes no se cansan de desacreditar y denigrar las políticas de cambio que promueve el actual régimen del indio Evo Morales, ya que ellos profesan una fe ciega al neoliberalismo como si fuera su dios pagano, y que ésta está personificado justamente en los sectores de poder regional del oriente (prefectura Ruben Costas, Comité Cívico el bosnioserbiocroatakosovarsantacruceño Branco Marinkovic, CAINCO, CAO, empresarios, latifundistas, ganaderos, CONALDE, etc.), tanto así, que se han convertido en adoradores de la oligarquía burguesa de la derecha nacional y únicamente les son fieles, sumisos, obedientes y leales a los mandatos de sus amos y patrones, quienes al mostrarles sus óbolos y prebendas (muchos dólares $Us$) logran que éstos sus lacayos se les arrimen como perros falderos rabeando la cola.
En la televisión boliviana y en la vida actual reina la politiquería barata, y por sobre todo los mercenarios mediáticos que están vendidos a los grupos de poder de la oligarquía burguesa de la derecha nacional, cuya lealtad pertenece a poderes fuera de la nación (el imperialismo yanqui y las transnacionales).
Volviendo a lo del “ñoño” Arana, debo decir que este sujeto comenzó mediáticamente bastante joven, siendo animador de discjockey (d.j.) en algunas amplificaciones y discotecas metropolitanas, creo que alguna vez lo vi de “chango” en la otrora discoteca “hipopótamo” (quizás allí sí era un requisito necesario ser de buen diente y algo rechoncho, no sé….). De entre los medios televisivos por los cuales pasó están: ATC (canal 6, creo que era un acrónimo de A Todo Color), donde inicialmente leía las noticias en el informativo central “Noticias El País” junto a Patricia Coca (hoy en “agenda femenina”) y de comentarista opinador estaba el petulante Cayetano Llobet. Por esas épocas muchos “grandes” de la comunicación pasaron o estaban en ese medio, dentro de los que recuerdo podría nombrar a Perico Perez, Micky Jiménez, Cucho Vargas, Lalo Lafaye, Toto Quezada, Chacho Arraya, etc. A inicios de los 90’s condujo un programa que se llamó “Noche y Día” junto a Cucho Vargas y se emitía al filo de la media noche, brindando un compendio noticioso y farandulero de entretenimiento. A mediados de los 90’s se unió al proyecto PAT y su productora “independiente”, que por esos tiempos era aún solo un proyecto llevado adelante por un equipo entusiasta de periodistas que hacían el noticioso central para el canal del estado boliviano TVB y la privada nueva red Bolivisión, tiempo después el “ñoño” Arana se independizó y creó su propia productora y publicitaria denominada “Imagen Virtual” y puso su programa Posdata al aire por TVB donde se mantuvo vigente por varios largos años, gracias a la estrecha amistad e influencias con los administradores y gerentes (de turno) que ponían los gobiernos neoliberales como responsables de la televisora del pueblo boliviano (que además por esos tiempos era cualquier cosa menos TV boliviana, dado su magra y paupérrima programación de puro enlatado foráneo). Al salir el “ñoño” Arana de TVB a mediados del 2006 se lo vio “rodando” por diferentes medios privados oligarcas como ser PAT, después se retiró a Bolivisión y por último se enroló a Cadena A.
Pareciera que al “ñoño” Arana se le ha pasmado el cerebro de tanto rodar, ya que su propuesta mediática no tiene nada que ver con lo que ofrecía su programa antes, durante toda la era neoliberal (al menos no recuerdo para nada el tinte político que hoy tiene su exasperado espacio oligofrénico). Posdata, hoy en día es una magra parodia o remedo a lo que hacía Cayetano Llobet con su “Momento de opinión” y lo que hacen ahora muchos otros ramplones mediáticos.
Nunca antes en toda la historia de Posdata pude observar lo que ahora está ocurriendo con el programa y con su botijón conductor el “ñoño” Arana, quien al presente ha convertido todo su espacio televisivo en un magro sector dedicado casi íntegramente en rendirle pleitesía a la plutocracia oligarca oriental, para quienes trabaja a cambio de patrocinio, auspicios comerciales y cobertura mediática que le puedan dar hoy en Cadena A.
Es por esa razón que actualmente se ve a un “ñoño” Arana muy distinto, ya que rápidamente se ha vuelto un experto en fruncir el ceño, mostrándose así mismo como a un individuo irreverente, mordaz, vehemente que en forma estentórea se expresa fiera y tozudamente para atacar en forma frontal la política estatal que lleva el actual régimen de Evo Morales, como también, a los personeros gubernamentales y a la persona del mismo presidente de la república. El “ñoño” Arana ha armando la pauta de su programa Posdata para darle un contexto y sentido enteramente de plano político opositor de ultranza, brindando cobertura mediática casi en exclusiva a cuanto adversario o detractor político tenga la actual administración del indio Morales.
Es de lo más común ver en este tipo de programas de “análisis y opinión política” (que en realidad no es otra cosa que simple y estúpida manipulación política mediática) que tienen como “invitados” (de set) a una seguidilla de individuos y pelafustanes que gozan de amplia cobertura mediática en todos los demás medios oligarcas para roznar todos sus embustes, haciendo correr puros rumores siniestros en su chata campaña de intrigas y calumnias, y da la casualidad que éstos mismos están plenamente identificados con el neoliberalismo (y sus reciclados) que hoy están incrustados en los sectores de poder regional del oriente, la oligarquía burguesa nacional y los partidos políticos de oposición que pertenecen a la ultra derecha.
Cuando el actual régimen asumió el mando de la nación, que conste que el “ñoño” Arana por su programa Posdata fue uno de los primeros en bramar lloriqueando (cínica y en forma descarada reclamando patéticamente) que ya no les estaba llegando “lo que le correspondía por parte del gobierno” (por concepto de propaganda gubernamental), como si fuera una obligación que la administración de Evo Morales tenga que chauchitar (regalar) dadivas y prebendas a los medios o programas “independientes”, como lo hacían todos los gobiernos neoliberales de la mafiocracia para corromper, comprar conciencias, afinidad o simpatía de los mercenarios mediáticos.
Debido a tal desesperada situación seguro obligó al “ñoño” Arana a venderse o quizás regalarse a la burguesía logiera oligarca, para seguro poder mantenerse vigente por los medios oligarcas y limitarse a ser solo un pobre pelele o gazmoño mediático.
Para terminar, cabe recordar que Juan Carlos “el ñoño” Arana al dejar TVB (Televisión Boliviana Internacional) el año 2006 (televisora en la cual se difundió su espacio Posdata por el lapso de casi diez años), adeudaba una suma cercana a los U$ 50.000 (dólares americanos) a dicha institución televisiva del Estado Boliviano por concepto de compra de espacio televisivo que no había echo efectivo en los últimos meses de difusión. Sinceramente espero que Arana haya sido lo suficientemente leal, consecuente, honesto, hidalgo y justo para honrar sus deudas contraídas con la entidad televisora del pueblo boliviano TVB, que lo acogió por tanto tiempo y le dio la cobertura mediática a su espacio Posdata como para proyectarlo a nivel nacional y hacer crecer su productora independiente.